Queridísima,
Pasaron nosécuántos meses y retomo en un acto de valentía. Qué lejos estoy de la entrepreneur wave... (tuve que googlear la palabra "entrepreneur"... dos veces). Casi un año pasó desde la última actualización y creo que nada en mi vida está como en julio del año pasado. Tachemos el novio, modifiquemos ciudad de residencia, sumemos kilos, del color de pelo ni hablemos y del trabajo... buá.
Todo esto, sin embargo, está muy bien. Acá sigo al estilo "Estamos bien los 33". Vivo en la Ciudad de México - aunque no por mucho tiempo más- y estoy ocupando de nuevo el rol de extranjera que tanto me gusta. De repente mi acento es sensual, mis costumbres exóticas y tengo un aura de misterio que ni la mejor foto de perfil me hubiese otorgado.
Mi acento está baqueta. Tengo una mezcla a lo Small World que no puedo más. Me confunden con española, me preguntan de donde soy y me dicen que "hablo raro". Qué palabra chota. En fin, puteo en 3 dialectos y mi cadencia tiene la ciclotimia de un teenager.
Los mexicanos son fanáticos de varias cosas: las salsas, el picante, el tequila, el romance y los diminutivos. No sé si alguna vez te expuse mi hipótesis acerca de la relación que existe entre la perversión sexual masculina y el uso del diminutivo... claro que en este caso no aplica porque es una cuestión cultural pero no deja de alarmarme, al igual que el temita de la camisa abierta, ¡belleza!
Estoy tomando mucho café y mucho tequila. Estoy siendo cualquier persona porque acá nadie me conoce. Viajo cuando puedo y ya no miro televisión. Vivo 24 hs conectada a Skype y leo los diarios de Argentina. Todavía no vi mariachis y estoy desesperando. Conozco gente casi todos los días. Estoy contenta y no sé qué voy a hacer en el próximo mes. Tengo a mi psicóloga por Skype pero todavía no le hablé.
Con esa confesión hermosa finalizo este update, dejo de revisarlo, y lo posteo.
Espero tu respuesta y aunque sea tirar una piedra al vacío lo digo una vez más: "no nos colguemos"
XOXO
Lucy
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